Un artículo colaborativo con las aportaciones de Ciprian Sas y Fernando Meri

En mi artículo sobre la psoriasis os invité a leer las aportaciones de otros profesionales que pueden llegar a sorprenderos. Aquí están. Espero que disfrutéis tanto como yo.

Ciprian Sas: El factor psicológico en las enfermedades de la piel

Hablando de las enfermedades dermatológicas, las causas pueden ser múltiples. Entre ellas, las que están ligadas a un estereotipo: una combinación de elementos del medio ambiente y factores genéticos.

Existen también casos en los que la aparición del brote proviene de desarreglos psicológicos. Ya nos refiramos a personalidades desarmónicas, una imagen de sí mismo deteriorada, o incluso a la falta de integración completa de uno mismo —de la propia identidad—, el mismo impacto puede determinar una calidad baja de los niveles socioculturales y personales.

Teniendo en cuenta la baja autoestima y autoconfianza, se percibe una imagen personal con acento en atributos negativos, juzgados a nivel social. Prácticamente, la imagen a nivel social está totalmente desintegrada y, automáticamente, la percepción de la misma persona es nula hacia sí misma.

El impacto según la edad

La intensidad y el impacto que estas particularidades tienen sobre la persona depende mucho de su edad.

En el caso del adolescente: la personalidad aún no está pulida. La necesidad de pertenecer a un grupo o círculo social es muy grande, por lo cual es mucho más fácil caer en diferentes formas de depresión. Pueden existir cicatrices más profundas a largo plazo, dado que la personalidad aún se está formando.

En el caso de los adultos: las reacciones pueden ser muy variadas, en el sentido de que cada persona percibe, analiza y asimila de una manera que va relacionada con su experiencia de vida acumulada, los daños en la infancia, y el cuadro socioprofesional y familiar, generando una estructura propia de percepción de la causa y la consecuencia de la enfermedad.

El apoyo como factor clave

En general, independientemente de que el factor psíquico sea un detonante para desarrollar la enfermedad, seguramente representa un elemento muy significativo en el transcurso del tratamiento y la adaptación a la situación presente.

Depende de cada individuo y de su relación sociocultural poder apoyarse en las personas donde encuentre apoyo, dirección y sea menos juzgado para poder salir adelante.

En la familia existe un impacto emocional que todo individuo busca como una manera de mejorar su estado de ánimo. Es muy relevante el estado de inteligencia emocional, la claridad y la calidad de la comunicación de todas las partes.

La parte de la persona que lo está sufriendo es muy importante: saber en qué grado de empatía está, y si está dispuesta a dejarse ayudar o no.

Hay otro lado: el de la acción. Nos documentamos, trabajamos, buscamos apoyo, estudios, diversas alternativas, tratamientos naturistas, desplazamientos… Todo esto para completar una acción positiva que pueda transmitir un sentimiento de pertenencia.

Aunque hablemos y no se resuelva nada de inmediato, cuando pasan las cosas y la persona se ve apoyada —y además acompañada de relaciones sanas y no tóxicas— reviven las ideas, vuelve el sueño, vuelve la confianza.

Fernando Meri: La piel, el espejo del alma

La piel es el reflejo de nuestras emociones y de nuestro Ser.

La piel, aparte de constituir la parte más grande de nuestro cuerpo, también es la más importante. Un fiel reflejo de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, de cómo nos encontramos, y sobre todo, de nuestra paz interior.

Vamos tan de prisa que ni siquiera nos damos cuenta de la importancia real de nuestra piel. Me pregunto: ¿te has parado alguna vez a pensar que es la parte exterior de tu universo interior? Por donde sentimos, respiramos, y donde ocurren todo tipo de reacciones químicas y eléctricas. Un universo de células y átomos que con sus increíbles funciones nos ayuda a mantener un estado saludable.

Más allá de los tratamientos

Para conseguir una piel sana y radiante —siendo la parte exterior de todo nuestro cuerpo y la parte más visible, nuestro rostro— es tan interesante darnos cuenta de las emociones y sentimientos que alberga nuestro cuerpo y que genera nuestra mente.

Además de todos los tratamientos, tanto médicos como estéticos, y apoyándonos en la cosmetología que está en pleno auge, tenemos que tener muy en cuenta la nutrición: lo que comemos y bebemos, básicamente lo que nosotros queremos para nuestro cuerpo.

Sin olvidarnos de la gran importancia de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos a lo largo del día, ya que nos van a generar una emoción y esa misma, al final, llevará consigo un sentimiento.

Por lo tanto, lo más conveniente es que siempre estemos en lo más profundo de nuestro ser para ofrecernos bienestar y darnos cuenta de que tanto los pensamientos como las emociones positivas son las que nos ayudarán a prescindir de un estado emocional negativo e incierto que desencadenaría un cambio visible en la piel.

La cara es el espejo del alma

Hay frases de la sabiduría popular en las que me reencuentro y creo firmemente que tienen mucha razón de ser. Por ejemplo, cuando se dice que la cara es el espejo del alma: la expresión del rostro está reflejando permanentemente nuestro estado de bienestar o malestar.

Nuestra piel, además de reflejar el estado de ánimo, nos da pistas sobre una nutrición adecuada, una hidratación que nos puede revivir o, al contrario, nos puede crear una senda de estrés o preocupación por deshidratación.

Una de esas situaciones, producto muchas veces de la ansiedad, estrés o preocupación, es la psoriasis, como otras tantas enfermedades de la piel. Ya son muchos los médicos que establecen una directa correlación entre la psoriasis y la ansiedad, el estrés, la preocupación.

A través de nuestros pensamientos se generan emociones, y si las mismas son negativas, están afectando a nuestro sistema inmune donde menos defensas puede tener el cuerpo. Podríamos hablar del sistema respiratorio, el sistema digestivo, o bien del sistema nervioso, que en conjunto pueden llegar a alterar nuestra anatomía.

Un enfoque holístico

Mi recomendación, como seres holísticos que somos, es la de integrar la medicina, la psicología, la neurociencia, la nutrición, los tratamientos dermatológicos, el deporte y, por supuesto, también entrenar nuestra mente, nuestro cerebro, nuestro corazón, para guiarnos en la paz, en el bienestar, en la salud, y en querernos cada día un poco más.

Creo firmemente que trabajando nuestra mente, nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso, produciremos sustancias químicas y eléctricas en nuestro cuerpo muy favorables para encontrarnos cada vez mejor. Todo ello no solo tendrá reflejo en nuestra piel, sino además en todo nuestro organismo.

A medida que cada día nos damos cuenta de que vivir es un regalo y cada día puede ser un reto, hemos de disfrutar lo máximo posible viviendo en el presente, en el ahora. Soltar el pasado y disfrutar plenamente del momento visualizando lo que queremos en el futuro, pero viviendo plenamente el ahora con una actitud de paz y de bienestar profunda.

Tu cuerpo te lo agradecerá y, por supuesto, tu piel también. Y especialmente, tu Ser estará en armonía.

¿Y ahora qué?

Dicho esto, me encantaría hacerte una pregunta: ¿A que no es para tanto?

Si después de leer este artículo consideras que has tenido los mismos síntomas y te podemos ayudar en algo, no lo dudes. Estás en el sitio correcto y el momento ya lo has elegido tú.

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